Fragmentos de una Rapsodia: Selección del archivo del Festival FrancoChileno de Video Arte

Curatoría: Pascal-Emmanuel Gallet

Selección hecha por Pascal-Emmanuelle Gallet del archivo del Festival Franco-Chileno de Video Arte donado por la Biblioteca Nacional de Francia al Museo Nacional de Bellas Artes. “Desde 1985 hasta 1997 la suite de los 36 diarios de viaje encargados a videastas chilenos y franceses, luego latinoamericanos y bálticos, acompaña el desarrollo del Festival Franco-Chileno de video-arte, nacido en Santiago en 1980, extendido a América Latina, y luego, al final de un extraño eje norte-sur, pasando por Paris, a las tres repúblicas bálticas. Esta suite da así testimonio por cerca de 20 años de la diversidad de miradas de aquellos que inventaron el video como un medio de expresión que en sí mismo imponían su autonomía de cara tanto a la televisión como al cine lo que intenta dar cuenta esta breve selección de obras escogidas en esta rapsodia de miradas. Testimonio indirecto de la historia del mundo, del fin de largas y crueles dictaduras, tanto en el norte como en el sur; del perfume de los tiempos, perfume de lugares vistos que le dan su fuerte unidad, sobre todo, al deseo de representar. Tendremos para empezar el primer diario, cinco años después de los comienzos del Festival, aquel de Magali Meneses, quien visita en París a Prado, Fargier, Belloir, Jaffrennou, Cahen, videístas franceses, ya familiares en Chile, filma sus rodajes, los motiva para sus autoretratos. Envueltos en el fondo del Pont-Neuf, con Josephine Baker como estribillo, es una obertura que presenta algunos de los principales protagonistas. Luego, emblemático del intercambio de miradas entre París y Santiago, viene el poema de Juan Enrique Forch, Torre Eiffel, que mezcla un texto de Vicente Huidobro escrito en francés en el París de los años 20 con una visión interior de la torre, fragmentada, sensual, aérea. En 1989, en Muerte al Rey, Francisco Arévalo se encuentra de nuevo en París para otra vez decapitar el viejo cadáver, para mirar su Chile desde la Defense, mientras que el año siguiente, Francisco Fabrega se pregunta con melancolía si los cielos guardan alguna cosa de la agitación de los hombres, si las piedras, sabias o locas, guardan algo de su luz. Entre las miradas francesas sobre Chile, se presentan las Impresiones de Robert Cahen en 1988, dónde la lentitud, la magia de las imágenes simplemente trenzadas, exaltan el perfume de lo real y Mis encuentros en Chiloé en 1989 de Michael Gaumnitz donde algunos habitantes cuentan, simplemente, en negro y blanco, las cosas que ellos vieron, plena cosecha de mitos. Gaumnitz los ilustra con sus dibujos coloreados, divertidos o extraños. En 1990, para los 10 años del Festival, todos los videístas franceses de la “generación Chile” saludaron a sus amigos de Santiago en una libre suite de obras breves, que yo bauticé Guirnalda en recuerdo de la Guirnalda de Julia, preciosa recopilacion de poesía del siglo XVII. Ella marca la importancia de Chile en la memoria de los artistas franceses. El último diario francés en Chile, de 1992, de Alain Bourges, posee todas las cualidades de densidad literaria, refinamiento de los lazos entre imagen y sonido, y sensualidad y talento para la metáfora visual. Para representar la extensión al norte del festival nacido en Santiago, se presentan La mirada despojada, de 1990, de Hervé Nisic, quien posa su cámara en la nieve en medio de un patio donde los niños vienen, fascinados por el objetivo, juegan, ríen, se interrogan : “¿los trenes llegan hasta Francia?”. Para concluir este viaje entre los viajes: El Sueño de Ofelia, de la joven letona Aija Stafecka, después el breve y lento carrousel de imágenes del estonio Ravi Kelomees, París en tres palabras, ambos filmados en 1995.”