Océano de 1cm. de profundidad

Instalación que busca evidenciar las relaciones históricas y estéticas de la escritura, su materialización como medio y soporte de expresión y representación, de existencia e información. Así, Océano de 1cm. de profundidad se comporta como síntesis de las reducciones y aceleraciones del lenguaje, explorando el rol social, cultural y político de las tecnologías de la comunicación por medio de una acción viva.

Un díptico de video que habla de una materialidad en contrapunto, donde la arena ̶ elemento esencial de este trabajo y que se halla en estado de estrés calórico por acción del oxicorte ̶ parece contradecir la condición efímera de la palabra ausencia que el sitio web rastrea en tiempo real siguiendo el acontecer y contexto a través de twitter.

La arena, que en sí misma ya es un contenedor de información, aquí aparece cristalizada por el fuego con resultados sólo atribuibles a su alteración química. Una alusión a las tensiones del lenguaje, a la relaciones entre estética y materia, a los lindes océano-continente.

Para Daniel Cruz, “La palabra escrita es soporte de la realidad, de sucesos simples y complejos; somos consumidores-productores de contenidos digitales que sustentan nuestra experiencia, las cuales compartimos desde lugares remotos a una velocidad que nos propone un estado de extrañamiento entre el vivir y exhibir, derivando en un estado de borradura. La palabra escrita se ha transformado en un medio de fijación de existencia y la frase en un mecanismo de conjugación y ordenamiento que refleja la experiencia humana de la actualidad. Las redes sociales nos proponen una constante en la emisión de información, que muchas veces no logra mediar entre la veracidad y la ficción, entre el error y la fidelidad. Nos acercan, pero paradójicamente provocan diversos escenarios de alienación, enfrentando una fisura que muchas veces dispone una pérdida”.

Instalación que busca evidenciar las relaciones históricas y estéticas de la escritura, su materialización como medio y soporte de expresión y representación, de existencia e información. Así, Océano de 1cm. de profundidad se comporta como síntesis de las reducciones y aceleraciones del lenguaje, explorando el rol social, cultural y político de las tecnologías de la comunicación por medio de una acción viva.

Un díptico de video que habla de una materialidad en contrapunto, donde la arena ̶ elemento esencial de este trabajo y que se halla en estado de estrés calórico por acción del oxicorte ̶ parece contradecir la condición efímera de la palabra ausencia que el sitio web rastrea en tiempo real siguiendo el acontecer y contexto a través de twitter.

La arena, que en sí misma ya es un contenedor de información, aquí aparece cristalizada por el fuego con resultados sólo atribuibles a su alteración química. Una alusión a las tensiones del lenguaje, a la relaciones entre estética y materia, a los lindes océano-continente.

Para Daniel Cruz, “La palabra escrita es soporte de la realidad, de sucesos simples y complejos; somos consumidores-productores de contenidos digitales que sustentan nuestra experiencia, las cuales compartimos desde lugares remotos a una velocidad que nos propone un estado de extrañamiento entre el vivir y exhibir, derivando en un estado de borradura. La palabra escrita se ha transformado en un medio de fijación de existencia y la frase en un mecanismo de conjugación y ordenamiento que refleja la experiencia humana de la actualidad. Las redes sociales nos proponen una constante en la emisión de información, que muchas veces no logra mediar entre la veracidad y la ficción, entre el error y la fidelidad. Nos acercan, pero paradójicamente provocan diversos escenarios de alienación, enfrentando una fisura que muchas veces dispone una pérdida”.