Raúl Zurita Canessa

Chile

La voz lírica de Raúl Zurita ha tenido como eje la conciencia profunda, sublime, y a la vez, desgarradora y trágica de lo que implica el habla como construcción y conquista simbólica de la existencia a nivel individual y al mismo tiempo, colectiva. Es la paradoja que se produce entre la palabra que trasciende y a su vez se corroe por su propia existencia corpórea, provocando además la incomodidad del que lee-observa estas escrituras. Estos lectores son al mismo tiempo espectadores ideales y a la vez imposibles, ya que el punto de vista es casi un punto de fuga que sólo acontece, como en una anamorfosis en un punto exacto de la visión presencial. Ya no se trata de abrir las páginas de un libro, sino de convertir al cielo, al suelo y al paisaje chileno en soporte de intervenciones artísticas y de escritura.


Raúl Zurita realizó el poema “La Vida Nueva” mediante cinco aviones que iban lanzando humo blanco, formando letras y palabras que se recortaban contra el azul del cielo. El poema fue escrito en español como homenaje a la población hispanoparlante de Estados Unidos: chicanos, latinos, y por extensión a los marginados y segregados de todas partes del mundo. Trazadas a 5 mil metros de altura, cada una de las 15 frases midió entre 5 y 7 kilómetros, por lo que fueron vistas desde amplios sectores de la ciudad. Otro integrante de esta escena vanguardista fue el artista visual y videasta Juan Downey, quien hizo el registro fílmico de esta escritura. El proyecto escritural de Raúl Zurita se inscribe dentro de una concepción neovanguardista de la poesía, de acuerdo a la búsqueda de otras posibilidades de configurar la página, como por ejemplo, el gesto transgresor de expandirla hacia el horizonte infinito del cielo a través de un elemento no verbal: el humo.