Laboratorios Editoriales Nómades (LEN) de la mano de Sandra Marín

29/08/2017


Una enriquecedora actividad se llevó a cabo ayer y hoy en ciudad de La Ligua como punto de partida de los LEN que se llevarán a cabo en distintas ciudades del país. Sandra Marín, quien ha trabajado el oficio del papel desde hace muchos años tiene a cargo estos encuentros con artistas y profesores en torno al concepto de la Bienal: #temblor.

Su tarea es recopilar los diferentes fanzines que se generen al cierre de cada actividad para luego ser reproducidos en la estación de edición que tendrá la Bienal en el Museo de Bellas junto al apoyo de Epson.

Acá podrás conocer algo más del trabajo de Sandra y su gran aporte.

 

Sandra, porfavor, Cuentame como nace en ti la inspiración para crear publicaciones livianas…

Desde chica que dibujar y escribir son parte fundamental de mi día a día, en el colegio teníamos nuestro grupo de dibujo en clase, en la escuela de diseño nos reforzaron esto a través de las “carpetas” o bitácoras de todo lo que haciamos e imaginábamos. En esta época fue cuando se me ocurrió empezar a archivar mis dibujos junto con los escritos que siempre andaban por cuadernos y hojas diferidos. Entonces hice mi primera colección de 4 mini libros, cada uno con un título y lo más cercano que pude a contar una historia por páginas. En ese tiempo no sabía que eso era un fanzine, pensaba que era una forma de poder mirar dentro de mi misma e investigar que había ahí. Además que al ser reproducible lo podía compartir con mis cercanos y no quedaba archivado en mis tesoros hogareños, sino que salía a conversar por el mundo. Me resultó tan buena esta revelación que seguí avanzando con ese proceso que años después supe que se podía llamar fanzine y hoy ya supera la centena de fanzines personales y más de 10 específicamente en relación al arte colaborativo. Me apasiona trabajar con el arte asociado al papel, con todas sus variables y pliegues, inventar configuraciones y luego llegar a un elemento concreto que puede pararse en el mundo y circular contando su historia particular.

 

¿Cuando nace Repisa Ediciones?

Repisa ediciones nace cuando vuelvo a vivir a Santiago hace 4 años, antes tuve alrededor de 7 distintos nombres de editoriales (Hija del Rigor ediciones, Ogoshto ediciones, Mittendrine ediciones, Mpatapow ediciones, etc), es todo un tema llegar a un nombre que abra posibilidades y no limite el trabajo que uno desarrolla. Repisa aparece como la voluntad de tener un espacio para exhibir, para mostrar, un lugar donde apoyar los libros, la repisa es un lugar donde uno estabiliza las cosas que necesita y existe cierto orden en su estructura, están siempre a la vista y en contacto con el medio, con los otros y permite incluso trabajar sobre ella. Repisa se inicia con el manifiesto “Lo que hacemos es fantasear, crear e imprimir. Construye y será habitado”.

 

¿Cómo sientes que ha evolucionado la comunidad de personas que trabajan realizando fanzines? ¿Quienes son para ti referentes locales?

Estos dos últimos años han sido un boom del fanzinero, lo cual para mi ha sido una alegría, las personas entienden cuando nombras esta palabra, saben que estás editando o haciendo un libro más ligero en formato pero no en contenido. El fanzine está expandiéndose porque es un laboratorio de la creatividad, es una publicación que no está limitada en tema ni en forma, por lo que el autor es su propio techo.

Los referentes locales del mundo de los zines con los que he colaborado y sus aportes son valiosos son Natalia Matzner con su Fanzinoteca Espigadoras, Lourdes Salgado con su propuesta de Feria de Microeditoriales, Las Galope ediciones desde Valparaíso y todos los que están promoviendo que el arte llegue a nuevos lugares como Peter Kroeger Claussen.

 

¿Y los internacionales?

Durante un buen tiempo llevé un proyecto que se llamaba “La Revista” y cada número tenía su título específico. Ahí trabajé con artistas y fanzineros de todo el mundo, cabe destacar a Liu Ying Chieh de Taiwán, Yuki Kitasumi de Japón, Flavita Banana de España, Iván Rosado y María Luque en Argentina, Joanne Liu de China y Marcela Quiroz en Colombia. Yo armaba la revista con sus envíos digitales de dibujos y textos y luego imprimía 20 ejemplares y les enviaba un original por correo. Siempre me respondían con sus propias ediciones y dibujos, gracias a esto mi colección de zines de otros paises se amplió muchísimo.

 

Los fanzines desde sus inicios han sido creados desde una actitud que nace de la autogestión, la construcción y distribución alternativa de conocimientos y la fuerza de la distribución no comercial ¿como relacionas esta actitud con las publicaciones digitales en internet? ¿Crees que existe una relación? ¿Cual es tu impresión del movimiento hacker?

Pienso que la internet ha revolucionado como concebimos la comunicación, el lenguaje y las relaciones. Tiene un lado hermoso que es poder expandir los conocimiento sólo con una red inalámbrica, es como tener todas las bibliotecas del mundo en una sóla. La publicaciones digitales permiten conocer, leer e informarse de las nuevas ediciones, aunque para mí, al final siempre busco el original impreso en papel y lo atesoro.

Pienso que los hackers son personas que están inventando al igual que uno con las ediciones y plisados y colores y formas y contenidos, sólo que con bits, crean nuevos caminos y pasadas para que el mundo digital nos sea más cercano y amable.

 

Por favor, descríbenos la propuesta de Repisa Ediciones en los Laboratorios Editoriales Nómades y cómo nace esta colaboración.

La idea de los LEN nace desde Enrique Rivera y Mariagrazia Muscatello que me invitan como Repisa Ediciones a itinerar por 5 regiones del país para trabajar en conjunto con los Centros Cecrea. La propuesta me activa como una editora móvil con su imprenta portátil para luego de un día de seminario y diálogo modulados por uno de los curadores de la bienal entorno al tema Temblor, tengamos un día en el que desarrollemos una edición en conjunto con 10 educadores y artistas locales. Esta edición promueve la imaginación y la creación, el desarrollo del aprendizaje rápido y espontáneo, junto con la capacidad de crear un fanzine en el que converjan distintas disciplinas y temáticas, por ejemplo arte, ciencia y tecnología. Es un desafío hermoso este encargo, lograr facturar en un sólo día un fanzine colectivo que luego va a ser compartido en el espacio de la bienal, en el Museo, dentro de la estación Réplica que tendremos funcionando. Es una gran potencia poder contar en esta oportunidad con la visión desde regiones y desde los actores que están tomando lugar en ellas in situ, educadores, curadores y artistas.