Volcanes

Hugo Marín



2010
Madera, gres, fibra, pigmento

Los volcanes de Hugo Marín representan no sólo la figuración geográfica del gesto cordillerano, de la violencia de las montañas, de la imprevisibilidad de la naturaleza, sino que por sobre todo, el imparable sentimiento interno humano de liberación energética, de la fuga de lo irracional sobre lo racional, de la sutil y a veces imperceptible masa volcánica que baja como el entusiasmo en el cuerpo de los inocentes e incautos, arrasando la negrura del pesimismo de la época moderna, fundiendo con indiferencia el frío sutil de las tecnologías contemporáneas. En los volcanes de Hugo Marín se representa la pasión de la tierra, en pequeñas estructuras naive, indefensas, expectantes, aparentemente inactivas, como montañas en miniatura, replicas de la realidad, que representan la furia tectónica de la tierra, representaciones de una manifestación salvaje del pasado, que inevitablemente se repetirá en el futuro. Entonces la obra, a pesar de su tamaño, es una advertencia sobre nuestro territorio, y nos recuerda con sutil ironía que estamos parados sobre la cadena volcánica más grande y despiadada de la tierra.